Siempre ponemos a Alejandra como ejemplo cuando hablamos de la gran familia Aula Joven y no es para menos. Empezó a asistir a nuestros campamentos como participante y después de repetir y repetir decidió que quería pasarse “al otro lado” como monitora, y contribuir a que otros chavales disfrutaran de tan buenos ratos como le habían hecho pasar a ella en los campamentos. Hizo el curso de monitor de ocio y tiempo libre con la Escuela Aula Joven y después ha trabajado durante años como monitora de campamentos y de extraescolares. Y se sigue formando y estudiando porque durante el curso se dedica a su carrera y en verano, mientras otros se van de vacaciones, ella se va al campamento Joven de Piedralaves, ahora ya como ayudante de Coordinador. Conoce hasta el último rincón de Piedralaves y la doble visión que tiene del campamento, como participante y monitora, contribuye a que su trabajo sea impecable. Y es otro de nuestro mejores ejemplos de “campañerismo“. ¡No podemos pedir más!, ¡Bravo Ale! 

Cuéntanos brevemente cómo llegaste a Aula Joven y tu experiencia con nosotros.

Cuando estaba en 5º de Primaria, en mi colegio, teníamos una cuidadora en el recreo del comedor, Virginia, con la que todo el mundo nos llevábamos genial. Nos contó que en verano se iba de monitora a un campamento en Piedralaves y nos gustó la idea, así que nos apuntamos unos diez amigos con sus correspondientes hermanos, primos, etc.

Disfrutamos muchísimo el campamento, las veladas, las sendas, dormir en las cabañas, las actividades, etc. Tal vez porque fue el primero, pero lo recuerdo con muchísimo cariño.

Como la experiencia fue tan buena, al año siguiente me volví a apuntar, y al siguiente y al siguiente y al siguiente, y así hasta ahora.

Recuerdo muchísimas anécdotas y la verdad es que todas buenas. Y por supuesto recuerdo a la perfección a cada monitor que he tenido y a los que no he tenido, Virginia, Estrella, Manolo, Carlos, Ángel, Sisa, Alberto, Pol, Patri, Ester, Mónica, Elena, Manu, Edu, Jesús y un larguísimo etc.

En 2005 fui los 15 días de “ayudante de monitor” y como me encantó la experiencia en 2006 hice con Aula Joven el curso de monitor, que también disfruté muchísimo.

Desde ése año hasta 2010 he sido monitora tanto del campamento Aula como del Joven, en los que cada año me lo he pasado mejor y mejor y, sobre todo, he aprendido muchísimo.

El año pasado tuve el gran reto de ser ayudante de coordinador, el cual también disfruté al ver el trabajo desde otra perspectiva y sobre todo aprendí, aprendí muchísimo.

Resumiendo: llevo con Aula Joven, de una forma u otra unos 12 años.

 – ¿Por qué te gusta trabajar en campamentos de naturaleza?

La verdad es que me encanta porque creo que lo que se consigue, aparte de cuidar a los niños, es hacerles disfrutar, y es increíble verles durante los quince días de cada turno reír, pasárselo bien, aprender, compartir…Y sobre todo verles cada año repetir y repetir, y eso hace que quieras hacerlo mejor, para nunca dejen de venir.

También es muy gratificante convivir con ellos y con los demás monitores porque el vínculo que se crea entre todos es especial, tanto, que si nunca has ido a un campamento no se puede entender.

– ¿Qué crees que les aportan los campamentos a los niños?

Pienso que lo principal que aportan es la independencia, lo que les hace más fuertes.

En el campamento tienen siempre nuestra ayuda pero aprenden a estar sin su círculo de confianza, a vestirse, peinarse, ducharse, comer, y dormir solos, y sobre todo desarrollan mucho las habilidades sociales.

Sólo el hecho de convivir con los demás y con la naturaleza les enseña a compartir y respetar.

Por supuesto también aporta una distracción, a mi juicio, bien aprovechada de las larguísimas vacaciones de verano, en un espacio sin contaminación dónde hacen deporte y actividades que les gustan y de las que aprenden muchísimo.

– ¿Fuiste de campamento cuando eras pequeño?, ¿qué diferencias ves entre los campamentos de antes y los de ahora?

La verdad es que sólo he ido al campamento de Aula Joven por lo que no puedo comparar el mismo antes y ahora, y lo cierto es que, siempre lo digo, ya me gustaría a mí ser niña otra vez para ir ahora al campamento.

Todo son mejoras, el servicio de lavandería, la comida, las instalaciones, las actividades, el taller de videoclips, el corto de un día, el inglés…

Los niños siempre han estado muy bien atendidos pero cada año se presta atención a nuevos y mínimos detalles que hacen que, si antes estaban bien cuidados al 99%, ahora lo están al 150%.

– ¿Qué les dirías a los padres para que apunten a sus hijos a un campamento?, ¿Y a los niños?

Desde mi propia experiencia sólo puedo hablar bien de los campamentos.

A los padres les diría que les apunten no sólo por aprovechar bien 15 días de las vacaciones, sino por lo que aprenden, se desarrollan como personas, disfrutan, ríen, lloran (de la risa), y también por cómo se recuerda esa experiencia, siempre con cariño y un poco de morriña. La experiencia es siempre muy positiva.

 Yo, desde luego, habiendo sido niña, ayudante de monitor, monitora y ayudante de coordinador, pienso llevar a mis futuros hijos a campamentos de verano, y eso es lo más sincero que puedo decirles.

A los niños les diría que vengan, que allí es imposible pasárselo mal, que van a conocer a un montón de gente con la que, como he dicho antes, crearán un vínculo especial. De allí te llevas amigos para toda la vida, como en mi caso, aunque sólo les veas durante el campamento al principio, cuando te haces más mayor les ves y hablas con ellos cada poco tiempo.

Que las actividades merecen muchísimo la pena, desde el vivac, talleres, y sobre todo, las grandes veladas, hasta la comida, que aunque es algo tan simple, allí son muy, muy divertidas.

Sólo allí compartes todo con todos las 24 horas del día, y por eso a muchos niños y monitores (a mí la primera) luego nos cuesta volver a casa y volvemos llorando como enanos pensando en que queda otro año para volver.

Hay muchos que piensan que cuando más mayor eres menos te gusta, pero de verdad que se vive de otra forma, podría dar mil ejemplos, pero no me quiero enrollar, sólo decir que los mayores allí disfrutan casi más que los peques, así que tengan la edad que tengan, ¡que se apunten!

Ojalá tuviera tiempo para explicar qué es el campamento para mí. Me es muy difícil hacerlo,   aunque lo he intentado lo mejor que he podido. Espero que sirva para que, los que lo leáis podías percibir, al menos, un poco de lo que son los campamentos y daros cuenta de que podríais disfrutarlo tanto como yo.

Alejandra Esteban, la ayudante imprescindible del Campamento Joven
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